Novena de Navidad 2025
Día 7
Lo esencial es invisible a los ojos
El zorro aconseja al Principito que vaya y mire nuevamente las rosas y que comprenderá que la suya es la única en el mundo. “Volverás para decirme adiós, dice al Principito, y te regalaré un secreto”. El Principito fue nuevamente a mirar las rosas. Les dijo que no se parecían en nada a Su Rosa, que no eran nada aún, porque nadie las había domesticado. Nadie había creado lazos con ellas. Eran como el zorro, igual a otros cien mil de su especie, pero el Principito le hizo su amigo y ahora era único en el mundo.

Nos habla aquí del milagro de la amistad, pues entre tantos millones de personas, los amigos son únicos, especiales, pues hemos creado lazos con ellos y ellos con nosotros. Los verdaderos amigos lo son en las buenas y en las malas. No importa si no los vemos todo el tiempo, sabemos que siempre están unidos a nosotros por un lazo irrompible, un cariño muy especial y que el título de Amigo se gana a fuerza de generosidad, respeto, tolerancia. Como dice esa hermosa canción:
“A mis amigos les adeudo la ternura
Y las palabras de aliento y el abrazo,
Que nos presenta la vida paso a paso…
En palabras muy bellas, el poeta cantor describe el valor de la amistad, ese compartir la factura de la vida, el precio que ella nos cobra por existir, por equivocarnos, por simplemente ser… Y continúa agradeciendo a los amigos por “tolerar sus espinas más agudas”, como las de la Rosa del Principito, pero dice también que la amistad parece a veces un “barco frágil de papel, y que jamás puede con él la más violenta tempestad, porque ese barco de papel, tiene aferrado a su timón, de capitán y timonel, un corazón…”
El corazón, nuestro centro de Luz y de Amor, el Belén que recibirá a Jesús, ese corazón que nos vuelve invencibles cuando dejamos que sea nuestro Capitán, cuando permitimos que nos haga ver el real poder de la amistad, para no caer fácilmente en resentimientos, distanciamientos injustificados, que hacen que muchas veces dejemos en manos de cualquier pirata la conducción de nuestro Barco: el ego, la veleidad, la ligereza de asumir cosas y sentimientos que no existen, para que guíen nuestra vida y nos hagan naufragar, a nosotros y a nuestros amigos abandonados, en los escollos de la soledad.
Volviendo al relato del Principito, que ha despertado tantas emociones dormidas en nosotros, el Zorro, que además de ser un animalito muy hermoso es también muy sabio, dice al Principito: “Hé aquí mi secreto. Es muy simple: No se ve bien sino con el corazón. Lo esencial es invisible a los ojos.Los hombres han olvidado esta verdad, pero tú no debes olvidarla. Eres responsable para siempre de lo que has domesticado. Eres responsable de tu rosa…”
Es una verdad esencial, sólo vemos bien con el corazón, cuando nuestra visión no está nublada por las fantasías del mundo y por las que creamos nosotros mismos. Y somos responsables de nuestras rosas, de nuestros amigos, de nuestros seres queridos, pues los hemos regado, hemos creado lazos con ellos y ellos con nosotros… Dejemos que sea el Corazón, ese Belén de nuestro ser, el que dirija nuestras vidas…
A mis amigos les adeudo algún enfado
Que perturbará sin querer nuestra armonía
Sabemos todos que no puede ser pecado
El discutir alguna vez por tonterías
Gracias querido y luminoso Principito, gracias sabio Zorro, gracias al poeta cantor, por ayudarnos a ver el valor de la amistad, que debe siempre estar conducida por el corazón, pues “Sólo se ve bien con el corazón. Lo esencial es invisible a los ojos…”
Blanca
Diciembre 22 2025