Sueños, consciencia y autotransformación
Ya iniciamos esta nueva aventura en el continente perdido de los Sueños, a través del taller: El Tercer Estado del Ser, la comprensión científica de los sueños. Nuestro próximo encuentro será el 28 de febrero a las 7h30 pm.
Vivir el sueño como experiencia
El mundo onírico es un territorio privilegiado para observar. El sueño no es solo un recuerdo nocturno ni un mensaje que deba interpretarse mecánicamente. Es una experiencia psíquica viva.

En los sueños aparecen imágenes, emociones y situaciones para las cuales muchas veces no tenemos nociones conscientes. Por eso generan miedo, rechazo o confusión. El error frecuente es apoyarse exclusivamente en interpretaciones ajenas, repitiendo símbolos sin experiencia propia.
El trabajo onírico consciente consiste en vivir el sueño como experiencia, no como explicación. Observarlo, interrogarlo y relacionarlo con la vida despierta desarrolla nuevos instrumentos para la mente.
Nadie se atreve a negar que las ideas oníricas actúan con tanta fuerza en la mente del soñador, que le proporcionan la sensación de toda la intensidad y realidad de la experiencia que posee durante la vigilia.
Las personas se ven con claridad; los objetos se sienten con intensidad, tanto en un caso como en el otro. Los poderosos efectos de un sueño muy vívido a veces se recuerdan durante días.
¿Y quién, habiendo experimentado esa horrible forma de sueño llamada pesadilla, puede encontrar una experiencia en vigilia que la supere en intensidad, inmediatez y realidad? Sin embargo, las mismas experiencias que se aceptan como tan reales durante el sueño se rechazan por irreales después de la vigilia. Si consideramos que esta misma paradoja se aplica a los millones de soñadores del mundo, debemos admitir que hay algo absolutamente misterioso y trascendental en ella. Paul Brunton
Ejercicio práctico – Trabajo onírico básico
Al despertar, registra un sueño sin interpretarlo.
Luego escribe:
- ¿Qué emociones aparecen?
- ¿Qué parte del sueño no comprendo?