Volver a ser niños
“y colorín colorado el cuento se ha acabado”
Ayer, la comunidad Lograr Ser pudo compartir con sus seguidores, el conversatorio dirigido por Verónica Williams, acerca de “La magia transformadora de los cuentos de hadas”. Pudimos comprender que el niño recibe desde su edad temprana, a través de los cuentos de hadas, semillas que le ayudan un su proceso de desarrollo integral o individuación, como lo denomina Carl Jung.
La educadora nos explicó como es necesario crear un ambiente “sagrado” para la narración oral de los cuentos, porque es un lenguaje dirigido al alma del niño, y pudimos disfrutar de un verdadero bálsamo de belleza y serenidad, cuando nos invitó a escuchar una de sus historias favoritas, a través de un entorno delicado recibimos una suave invitación que fue tiernamente interpretada , escuchamos el cuento de hadas que nos permitió revivir recuerdos de la niñez y finalmente con una breve canción, nos regresó al estado habitual de «adulto» indicándonos que “el cuento se había terminado”

Verónica Williams recordó a su profesor el Dr. Bermúdez quien realizó un taller acerca de “La Escuela para Padres” destacando el estado de “niño” dentro de la estructura de la personalidad del ser humano.
Ser como niños
En el pensamiento del psicólogo Patricio Bermúdez, el concepto de “ser como niños” trasciende la interpretación literal para convertirse en una meta de regeneración espiritual y percepción pura.
A continuación, se detallan los ejes principales de este concepto según las clases del INDIPP:
1. El acceso al Reino de los Cielos
En las clases del INDIPP se vincula directamente este concepto con el mandato bíblico, interpretándolo como una posibilidad de habitar el «Reino de los Cielos» de forma constante, tanto en cuerpo como en alma. Para lograrlo, el individuo debe recuperar y encarnar las cualidades intrínsecas de la niñez:
• Inocencia y Pureza: Actuar sin la carga de la malicia o los dobleces del adulto.
• Tranquilidad y Alegría: Mantener un estado interior sereno y gozoso.
• Temor a Dios: Entendido no como miedo, sino como un profundo respeto a sus principios y leyes universales.
2. Recuperar la Percepción de la Realidad
Para el profesor, el proceso de «volver a ser como niños» es necesario para desenredarnos de las rutinas que nos ciegan.
Ver, sentir y oír de verdad: Sostiene que los adultos no vemos ni oímos, sino que solo «percibimos» a través de filtros y prejuicios. Ser como niños implica recuperar el asombro y el entusiasmo ante lo que para otros es simple rutina.
Eliminar los «lentes» del condicionamiento: explica que hasta los tres años el niño ve la realidad tal cual es. A partir de esa edad, el entorno (padres, educación) le coloca «lentes» que distorsionan su visión, haciéndole perder el mundo real. Volver a la niñez es despojarse de esas gafas.
3. Un estado de Regeneración Avanzada
Paradójicamente, este retorno a la infancia no es un retroceso, sino una etapa muy avanzada de desarrollo.
• Regeneración total: El desarrollo moral se reinstala de forma sana y con control cuando el ser humano logra «volver a ser como niño».
• Capacidad de animar la vida: El niño puede convertir una caja de fósforos en un barco o un auto; ese sentido de «animarlo todo» y «saber vivir» disfrutando lo que se tiene a mano es una meta espiritual.
4. Pureza y Niveles de Consciencia
El Dr. Bermúdez nos explicaba que un ser puro, como un niño, tiene la capacidad, al dormir, de ascender espontáneamente a niveles superiores de energía y consciencia (como los planos búdico y átmico). Los adultos, en cambio, suelen «caerse» de esos niveles debido a que sus acciones diarias no cumplen con las pautas éticas o morales necesarias para sostener esa vibración.
En resumen, ser como niños para el profesor Bermúdez significa alcanzar un estado de integración donde el pensamiento, el sentimiento y la acción fluyen con la misma pureza y transparencia que en los primeros años de vida, permitiendo así el contacto con lo divino.