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Los pares de opuestos que debemos atravesar

Clase del Dr. Patricio Bermúdez – 1 de septiembre de 1991

Introducción editorial

Esta clase, impartida el 1 de septiembre de 1991, aborda uno de los ejes centrales del trabajo interior y del proceso de iniciación: la experiencia vivida con atención de los pares de opuestos. Lejos de ser contradicciones a evitar, estos polos forman parte inevitable de la vida humana y del camino espiritual. Cuando son reconocidos y atravesados con lucidez, se transforman en verdaderas oportunidades de aprendizaje, maduración y despertar.

1. Nacer y morir

Con frecuencia nos mentimos a nosotros mismos: no queremos morir, solo queremos nacer. Sin embargo, todo nacimiento verdadero exige también una renuncia.

El Dr. Patricio Bermúdez invita a observar la vida cotidiana —el cuerpo, las emociones, el trabajo y la relación con uno mismo— como un espacio donde, día a día, algo nace y algo muere.

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Cada día algo nace y algo muere en nosotros.
Si nace una oportunidad, ¿qué hago con ella?

¿Cómo manejo lo nuevo?
¿Cómo manejo la muerte?

La pregunta esencial es:
¿puedo ver conscientemente qué hacer nacer y qué hacer morir?


2. Salud y enfermedad

Hay que aprender a tener salud.
¿Qué hago para mantenerla?

Y también hay que aprender a enfermar.
¿Qué hago cuando tengo salud?
¿Qué hago para no enfermar?

Aquí aparece una pregunta incómoda pero necesaria:
¿en qué estado de salvajismo estoy?

La salud no es solo la ausencia de enfermedad, sino una relación consciente con el cuerpo y con la vida.


3. Alegría y tristeza

¿Cómo manejamos la alegría y cómo manejamos la tristeza?

Hay que aprender a no perder la cabeza.
La tristeza se maneja recibiéndola, dándole la bienvenida.

“Buenos días, tristeza.”
“O esta pena mía no tiene importancia.”

Así se maneja la espiritualidad, así se vive la vida y así se transita el camino de la iniciación.


4. Actuar y permanecer

Hay momentos en los que es necesario actuar.
Y hay otros en los que es necesario permanecer.

Permanecer quieto, tranquilo, en calma.
No siempre gritando, no siempre hablando, no siempre saliendo de lo corriente.

A veces, el verdadero trabajo interior consiste simplemente en estar quieto y esperar.


5. Querer y odiar

Hay que aprender ambas cosas.

El amor no tiene polo, porque el amor es unidad.
Pero en la experiencia humana es necesario aprender a querer y a odiar.

“Ódiame por piedad, yo te lo pido…”

Aprender a odiar todo aquello que me hace daño:
la mentira en mí,
el impulso que maneja mi cuerpo,
todo lo que me saca del camino.


6. Trabajar y descansar

Una persona que trabaja, descansa bien.

Hay que saber descansar para poder trabajar.
El descanso devuelve ganas, energía y capacidad.
Es semejante al dormir: nos prepara para volver a la acción.

Descansar bien es poder decir interiormente:
“Ahora voy a triunfar.”


7. Hablar y callar

(Enseñanza que queda abierta, como invitación al silencio y a la escucha interior.)

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