Novena de Navidad
Día 4
Los asteroides vecinos y sus habitantes
EL Principito, luego de su disgusto con la Rosa, abandonó su Asteroide y comenzó a visitar asteroides vecinos, para buscar una ocupación y para instruirse. El primero estaba solamente habitado por un rey, vestido de púrpura y armiño, sentado en un trono majestuoso, aunque no tenía sobre quien reinar. Quizás esto retrata la soledad del poder que a fin de cuentas no tiene sentido en un mundo solitario. La visita del Principito le causó alegría, porque, ¡Al fin¡, tenía un súbdito. Era un monarca absoluto, pero, en el fondo, en su interior, era bueno. Un pequeño rey en un asteroide diminuto y en un universo Inmensurable, eso somos…
Visita otro asteroide habitado por un borracho, que bebe para olvidar la vergüenza de beber. Cuántas veces, para no mirarnos de frente, para no avergonzarnos de nuestros defectos, errores, pesos, preferimos sumergirnos en el mundo y encontramos cualquier sustituto para escapar de nosotros mismos, en lugar de buscar nuestro propio brillo y encontrar alivio en él.
El Principito visita otros asteroides vecinos, Uno, está habitado por un hombre de negocios que sólo tiene cabeza para números y cuentas. El hombre de negocios es un personaje demasiado ocupado como para dialogar con el Principito. Cree que es rico y que posee todas las estrellas del universo. Es un símbolo de los adultos que pasan la vida esclavizados por la idea de una posesión ridícula y no son capaces de reconocer el valor de la vida que están desperdiciando.
También visitó a un vanidoso, que sólo esperaba admiración, que el Principito reconozca que era el hombre más rico, más hermoso y mejor vestido del Planeta, algo totalmente absurdo pues era el único que lo habitaba. Enseñó al Principito a unir sus dos manos y aplaudir, algo que el Principito ignoraba por completo.
El quinto planeta era el más pequeño de todos, apenas había espacio para alojar a un farolero, que se pasaba corriendo de un polo a otro de su minúsculo planeta para encender y apagar el farol. El principito no entendía para qué servía su labor, pero se dijo “Tal vez este hombre es absurdo, pero tiene más sentido que el Rey, el Hombre de Negocios, el Borracho y el Vanidoso. Cuando enciende un farol es como si hiciera nacer una estrella más, o una flor… “Este sería despreciado por los otros, pero para el Principito era el menos ridículo, quizás porque es el único que se ocupaba de una cosa ajena a sí mismo”.
El último planeta estaba habitado por un Geógrafo, que trataba sus mapas con los datos que le daban los exploradores, porque él era demasiado importante para explorar. Interrogó entonces al Principito, quien le relató cómo era su pequeño asteroide, que tenía tres volcanes, dos activos y uno apagado, a los que limpiaba todos los días, y que tenía también una flor. “No anotamos las flores” dijo el geógrafo, “¿Porqué?”, dijo el Principito. “Porque las flores son efímeras” contestó el geógrafo y le explicó que efímero significaba que estaba amenazada por una próxima destrucción. “Mi flor es efímera, pensó el Principito. Y tiene sólo cuatro espinas para defenderse del mundo. ¡Y la he dejado totalmente sola en mi casa”. Ese fue su primer impulso de nostalgia. Geógrafo le aconsejó que visitara la Tierra. Y el Principito partió, pensando en su flor.

¡Vivamos la Navidad, en su verdadero sentido!
Recapacitemos sobre cada uno de los personajes y quizás nos reconozcamos en algunos de ellos. Volvamos entonces la mirada hacia nuestro mundo interior, hacia ese Principito, pequeño, ingenuo, libre, con una inmensa capacidad para el asombro, el niño que un día fuimos y que de vez en cuando asoma con ternura, con inocencia, para mirar nuestro mundo exterior sin comprenderlo. Debemos recuperarlo, abrazarlo, sentirnos, enternecernos con él y con el mundo de nuestra niñez. La Navidad es para eso. El renacimiento del pequeño Niño Jesús, celebrado en buena parte el mundo, vuelve para recordárnoslo, para que volvamos a nuestra esencia, para vivir esa Navidad Interior y limpiar nuestro ser de maleza y de amarguras. ¡Vivamos la Navidad, en su verdadero sentido! Tratando de ser mejores para dar lo mejor de nosotros mismos a los demás.
Blanca
Diciembre 19 2025