·

Yo te bendigo hijo mío…

A propósito del día de la Madre, hemos escogidos algunos extractos de las clases dictadas en el INDIPP por el Dr. Patricio Bermúdez, para él la figura de la madre trasciende el plano biológico para convertirse en una función espiritual, un arquetipo fundamental y un símbolo de nutrición para el alma.

«Al nacer salimos del vientre materno para entrar en el vientre planetario”

«La madre tierra dijo: bienvenidos aquellos que quieran embarcarse en este viaje espiritual y que cada día será una aventura y es entretenidísima”

El Poder y la Función de la Madre

Desde la niñez, la madre es quien comienza a instaurar en el individuo la noción del tiempo y el control. En la estructura psíquica, mientras el padre graba las conductas de competencia, la madre es la encargada de grabar las de comparación. Se sostiene que el amor materno es incondicional, a diferencia del paterno que suele ser condicional y basado en logros.

La madre posee un poder intrínseco para bendecir a sus hijos. una capacidad que el Dr. Bermúdez vincula al sacrificio físico y emocional del embarazo y el parto.

«La madre no necesita de ninguna ayuda superior para bendecir al hijo ‘yo te bendigo hijo mío’

Afirma que la maternidad, aunque a menudo se idealiza, conlleva una «maldición» biológica de dolor y sometimiento que la mujer debe aprender a trascender mediante el desarrollo espiritual. De tal forma que el rol de la madre espiritual, es trazar rutas de fortaleza y entregar únicamente bienes espirituales a sus hijos.

En el mundo onírico, el arquetipo de la madre aparece frecuentemente como una «Señora de aspecto majestuoso» que actúa como guía y maestra.

Santa Teresa de Ávila: Madre, Maestra y Compañera

El Dr. Bermúdez identifica a Santa Teresa de Ávila como un modelo de «esposa, doctora, madre y compañera» que partió fragmentos de sabiduría para las mujeres de todos los tiempos. En su obra El Castillo Interior, Teresa asume el papel de madre espiritual guiando a sus «hijas» (las monjas carmelitas) a través de diversas moradas hacia la unión con Dios. La Santa se dirigía afectuosamente a las monjas de su comunidad:

A vosotras, mis hijas, que con amor sostenéis el hogar y la fe…

En relación con el trato entre madre e hijas (o hermanas de comunidad), las fuentes destacan varios puntos clave de la doctrina teresiana:

Evitar el celo indiscreto: Teresa advertía a sus hijas que no debían andar mirando las «naderías» o faltas de las otras hermanas, pues criticar a una hermana es una distracción que impide el propio conocimiento.

La caridad como servicio: Para Teresa, ser espiritual significa ser «esclavas de Dios», lo cual se traduce en obras concretas de caridad hacia las hermanas, como consolar a la enferma o sentir el dolor ajeno como propio.

El valor de lo cotidiano: La famosa frase de la Santa, «entre los pucheros anda el Señor», enseña a sus hijas que la espiritualidad no está reñida con las tareas domésticas y que en la cocina también camina Dios.

Obediencia y Resignación: Teresa enfatizaba que el camino hacia la séptima morada requería una obediencia total al intermediario o guía espiritual, aceptando el sufrimiento como un medio de purificación.

de mis pruebas hago mi cielo o mi infierno

Finalmente, el Dr. Bermúdez señala que Teresa de Ávila logró vencer el yugo del sometimiento humano para alcanzar un «matrimonio espiritual». Su legado para sus hijas espirituales es el de la fortaleza ante el dolor y la búsqueda de la verdad a través del silencio y la oración de quietud.

«El arte de ser padre-madre consiste en el arte de ser uno mismo

Feliz día de la Madre

Te Podría Interesar